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Oscar Alfonso Sosa

YAGUAJAY, LIBRO ABIERTO DE ARQUEOLOGIA ABORIGEN

YAGUAJAY, LIBRO ABIERTO DE ARQUEOLOGIA ABORIGEN

Ubicado en el norteño municipio espirituano de Yaguajay, el Parque Nacional Caguanes se ratifica como uno de los emporios arqueológicos más importantes de Cuba. Evidencias materiales encontradas en los 40 sitios del parque, 39 de ellos en los cayos y solamente uno en la costa, denotan la presencia en el área de todas las culturas aborígenes que poblaron el archipiélago cubano.

Las pesquisas han demostrado mayor representatividad de los grupos mesolíticos, recolectores, pescadores y cazadores sobre las comunidades neolíticas que practicaban, además, la cerámica y la agricultura.

El descubrimiento de restos de un otrora poblado palafítico con abundante material arqueológico en una ensenada del litoral al sur de Cayo Salinas, donde se incluyen gubias de concha, cerámica decorada con demostrada singularidad, hachas petaloides, cuentas de collares, colgantes y petroglifos tallados en lajas sueltas de roca caliza y el símbolo de Yaguajay, la guaiza o caretota, objeto ritual que representa un rostro humano llorando esculpido en conchas, permitió determinar allí el principal exponente de las comunidades neolíticas del territorio.

La estrecha vinculación de las comunidades aborígenes con las cuevas y cavernas posibilitó que llegaran a nuestros días 263 pictografías y 22 petroglifos, con mayor presencia e importancia en Cueva Ramos, en Cayo Zaguanes, y Cueva Grande de Judas, hecho que convierte al parque en sitio de preferencia para estudiosos de la llegada, asentamiento y desarrollo de las comunidades indígenas en nuestro país. script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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LA FORTUNA DEL AMOR

LA FORTUNA DEL AMOR

Sueñan despiertos. El verbo es apenas perceptible. Casi a secretos dibujan una y otra vez las huellas frescas de su andar ayer por las montañas andinas allá en el Ecuador, entre los pueblos Otavalo ella, y en Saraguro él.La vista parece pederse a lo lejos, sonríen, se humedecen las mejillas, mas no hay tristeza. Para los médicos Nancy Lucía Bonilla Sánchez y Jorge Alonso Lozano, Morocho, Cuba ha marcado sus vidas, muy intensas desde hace alrededor de seis años.  Y lo ratifican desde la comunidad rural de El Saltadero, donde prestan servicios como galenos de la familia.MEMORIASElla recuerda su vocación por la Enfermería y la ansiedad por ayudar a la economía familiar, quizás por eso nunca pensó en la posibilidad de ser médico.

Era como un sueño del que jamás despertaría, se había dicho en varias oportunidades.“Cuando me llegó la noticia casi me echo a llorar, no lo creía.  Me dijeron: ’vas seis años para Cuba sin poder ver a la familia’ y me entristeció mucho, pues jamás me había separado de los míos, pero no lo pensé dos veces, ya me veía en la isla, ataviada con mi uniforme en un aula aprendiendo los secretos de la Medicina”, recuerda Nancy.Para él todo fue distinto. Termina el duodécimo grado y comienza a trabajar como voluntario en los pueblos indios de la Amazonia, en la frontera misma de Ecuador y Perú, compartiendo faenas de maestro primario y promotor social para el cuidado del medio ambiente. Al término de tres años enferma de paludismo, viaja a la capital del país para curarse. 

“De la desdicha, la suerte. En esos trajines me entero de becas para estudiar Medicina en Cuba. Me concedieron un día para responder a  esa posibilidad. Necesité sólo media hora para decidir”, precisa Jorge.Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). Son dos más entre los cientos y cientos de muchachos de la región que llegan a descubrir Cuba desde su pupitre de estudiantes. Allí se conocen. Él la recuerda a ella muy deprimida, se convirtió sin quererlo en su consejero, llegaron a ser grandes amigos.  

Ya en el primer año de la carrera apareció Cupido y formaron pareja. “Siempre tuve responsabilidades de dirección en la organización estudiantil y eso me robaba tiempo de estudio, pero Nancy fue el bálsamo. A la hora que terminara esas obligaciones allí estaba ella, esperándome con los libros abiertos y las notas de clase para que me pusiera al día”, rememora Jorge.“Así transcurrieron los años, entre docencia, hospitales y aportando  sudor en tareas productivas durante el verano y en agosto del pasado año integramos la primera graduación de la ELAM.  Estuvimos en Ecuador donde podíamos hacer el Servicio Social, pero Cuba nos dio la posibilidad de realizarlo aquí y a la vez especializarnos en Medicina General Integral. Esa fue nuestra opción”, apunta.

 A LA CONQUISTA DE EL SALTADERO Enero ve nacer a su decimosegundo día. Los pobladores se muestran inquietos, despertaron con la noticia de que en esa jornada llegarían nuevos médicos, ahora latinoamericanos.  La comunidad sería protagonista de esta primera experiencia.“La acogida fue indescriptible, la gente se veía alegre, contenta; desde el inicio nos dimos cuenta de que seríamos unos más entre ellos. Todo lo tenían previsto, la casa- consultorio con lo indispensable para vivir y para realizar nuestras funciones, yo aquí, en el consultorio 9 y Jorge en el 8, en un local adaptado que hoy se mejora”, dice Nancy. “Conocer a nuestra población fue la primera tarea, ardua, pero gratificante. La cooperación de Sonia Chinea, mi enfermera, fue imprescindible aunque tenemos apoyo permanente de todos por acá”, señala.

El comienzo tuvo sus tropiezos. Por ética los galenos no aceptaban la automedicación y expedían recetas solamente cuando el paciente, previa consulta, necesitaba algún fármaco. Charlas, diálogos, persuasión, convencimiento. La comunidad entendió y hoy agradece.  El respeto a los doctores se consolida.

Escambray indaga, busca detalles. “Son maravillosos, dedicados al trabajo, puntuales, muy vinculados a las familias. Intachables, puedes solicitar sus servicios a cualquier hora y si no puedes ir al consultorio vienen a la casa, muy preocupados con las embarazadas, los niños y los ancianos, donde haya un problema ahí están. Si algún paciente es ingresado en el hospital de Cabaiguán o en Sancti Spíritus, los visitan, están al tanto de la evolución. Son ejemplo”, dice un paciente en nombre de su comunidad.Pero a Jorge y a Nancy los acompañan otras historias.

“Al inicio la vida doméstica nos fue difícil, no había experiencia en la cocina y el trabajo nos llevaba tiempo.  Entonces las familias, por voluntad propia determinaron que compartiéramos con ellas almuerzos y comidas. Ese gesto grandioso nos sirvió de mucho, argumenta Jorge.“Aprovechamos esas oportunidades para hacer dinámica familiar, sobre todo en lo concerniente al régimen alimentario. No fue fácil convencer a la población de la necesidad de ingerir vegetales y frutas con sistematicidad, de bajar el consumo de grasa animal y azúcares, pero la pelea se ha ido ganando y ello ha contribuido al mejoramiento de salud en el área”,agrega. “Casi nos hemos cubanizado.

Cocinamos  con los módulos eléctricos, criamos cerdos, gallinas, compartimos trabajos voluntarios, fiestas cederistas, y de vez en cuando nos sorprenden con algún detalle inolvidable. Cosas que sólo suceden aquí. Por ello esta experiencia es única. Vivir y trabajar en una zona rural nos hace mejores médicos y nos prepara en aras de hacer después nuestro trabajo en las comunidades indígenas de donde procedemos”, comenta Nancy.La vida de Nancy y Jorge en suelo cubano ha estado repleta de emociones.  

En sus visitas a Ecuador han llevado la verdad de la isla, han deshecho mentiras, engaños. Que sus padres les acompañaran en la graduación fue un momento indescriptible. Cuando tocaron a Cuba con sus manos, palparon la realidad con sus ojos, les inundó la sensación de quien encuentra algo muy preciado que la maldad intentaba esconder, refieren ambos.“Este país nos ha ayudado a ser mejores personas, más humanos y solidarios.  

El  agradecimiento digno es servir mañana a los desposeídos”,dice Jorge y busca la mirada segura de la joven doctora con quien comparte los sueños de multiplicar los “milagros” de la Medicina cubana.   script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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AGUAS MAGICAS

AGUAS MAGICAS

Nadie sabe a ciencia cierta desde cuándo ofrendan el néctar de la tierra. Sólo la montaña, a escasos kilómetros, al sureste de Yaguajay, en el centro norte cubano, es testigo del hecho. Pero están ahí y son una realidad más importante de lo que siempre se ha pensado. Los manantiales Santa María despejan incógnitas, invitan a leyendas, intentan hacer historia con los mejores argumentos: siguen regalando una de las mejores aguas minerales naturales de Cuba para las que el futuro se torna distinto. ÉPOCA NUEVA La antigua planta de refrescos observa interrogante el ajetreo diario. Los tiempos difíciles sepultaron la producción de uno de los refrescos más reconocidos en el país desde 1947, año en que comienzan a utilizarse las aguas de los manantiales Santa María en esa faena. Cuando parecía que el olvido también ensombrecería a la industria, nuevos proyectos reaniman su vida.“Inicialmente se pretende embotellar agua mineral natural en pomos de 500 y 2 000 mililitros, así como en botellones de 19 litros, lo que obligó al montaje de una nueva planta que está en fase conclusiva”, expone el ingeniero Edilberto Iglesias Cardoso, jefe de la planta de producción.“La inversión ronda los 60 000 pesos en divisa -apunta-. La calidad de las aguas y la demanda en el mercado de la bebida fueron elementos a tomar en cuenta para estas labores, un anhelo del municipio, precisado de acciones que incentiven su economía”.En todo este ajetreo es significativo el aporte de los obreros, quienes no se han sentado a esperar por la respuesta material a la inversión y han asumido diferentes labores que, además del ahorro, aceleran la futura puesta en marcha de la nueva embotelladora.“Lo más significativo se concentra en la adaptación de la vieja estera de la antigua planta de embotellado a las condiciones y exigencias de la moderna. Tuvimos que picar aquel transportador de acero y reducirlo para ajustarlo a lo que ahora necesitamos”, expone Juan Carlos Fariñas, de la brigada de mantenimiento del centro.“También automatizamos el sistema de suministro de agua tratada a la embotelladora utilizando para ello equipos, partes y componentes de lo que antiguamente existía aquí, labor donde se destacó Armando Hernández, electricista. Ideamos además el sistema de llenado para los recipientes de 19 litros. Todas las tareas han sido engorrosas pero nos impulsa la voluntad por la innovación, solucionar problemas con un mínimo de gastos y los deseos de ver cuanto antes funcionando la nueva inversión”.EL SECRETO DEL MANANTIALLas aguas del manantial Santa María tienen bien ganada la excelencia que muchos les atribuyen. Análisis de laboratorios aplicados a ellas las corroboran como bicarbonatadas, cálcicas, de mineralización media, libres de sodio y sin contaminación bacteriana. Por sus características químicas se puede afirmar que son diuréticas y buenas para el tratamiento a pacientes con altas concentraciones de microelementos en su organismo. Son de origen meteórico y de circulación poco profunda y mantienen una rápida interacción con las rocas del medio, por lo que no presentan variaciones significativas entre la época de seca y la de lluvia.Lo más llamativo es la ausencia de sodio. Pocas aguas minerales naturales de las que se comercializan en el mundo poseen esa distinción y precisamente estas son las preferidas hoy por los consumidores.Las aguas de los manantiales Santa María son ricas en calcio, de primordial importancia para la salud bucal y de los huesos; decisivas en la coagulación de la sangre y en funciones del corazón y que favorecen el control de la tensión arterial, por lo que son recomendables en niños y ancianos.También son ricas en magnesio, que ayuda a la transmisión de los impulsos nerviosos y regula la contracción muscular. Los contenidos de bicarbonatos las hacen más digestivas y fortalecen la excreción urinaria de citratos, lo cual evita la formación de cálculos.El bajo contenido de sodio les propicia un gran efecto diurético aportando beneficios para el organismo, además de permitir que puedan ser ingeridas por clientes que han sido limitados en el consumo de la sal común. script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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EROTISMO EN VERBO DE MUJER

EROTISMO EN VERBO DE MUJER

Dicen los eternos románticos que nada como las noches y los amaneceres para el amor, pero lo que no imaginaron nunca es cuán aliados son de la poesía. Porque precisamente la noche sirvió de iniciación a Delsa López Lorenzo, poetisa yaguajayense que lleva dentro un infinito manantial de versos libres, décimas, sonetos. Mujer de extrema sensibilidad y de humor fino, de amores imposibles, de deleites nobles. “La poesía no es ni casualidad, ni  encargo. Es una cadencia, un ritmo que lleva uno interiormente; es como una fuerza interior que me decía, desde bien niña: ¡Escribe! Y así lo hice.

 

“También, fue la necesidad de expresar los múltiples sentimientos que siempre han alimentado mi vida. Hay algo curioso, aunque siempre me picó el bichito de la poesía, no fue hasta hace unos 15 años que comencé a escribir”.

Llegan inesperados sentimientos, /el corazón comienza a palpitar, /

Es el amor con sus nuevos intentos, /abre la puerta,¡Déjalo pasar!

¿Qué influencias han prevalecido en tu formación?

“Yo digo que en mi caso la suerte se multiplica. Primero, mis padres me regalaban todo el tiempo del mundo para leer, desde pequeña. La necesidad de escribir vivía dentro de mí y por ello comencé a estudiar por mí misma todo cuanto podía sobre la poesía en todas sus variantes estilísticas.

“Por ejemplo, desde bien temprano entendí que la décima es lo más sencillo y por nada del mundo podía encasillarme pues yo deseaba expresar muchas cosas y la décima, por sí sola, no bastaba.

Entonces escribía y escribía; cada cosa pasaba por las manos de Nano Yunes, de Ramón Díaz, también de Rafael Sánchez y de Martha Comas. Nano y Ramón han sido imprescindibles.

“Con Yunes me sucedió algo extraordinario que fue un incentivo incalculable. Un día llegué a su casa, le comenté mi frustración  porque lo que yo escribía no se parecía en nada a ciertas tendencias modernistas y el viejo sonrió y me dijo: ‘de eso nada; si lo que escribes prende en la gente, te lo repiten en cualquier lugar, pega, muchacha, siéntete dichosa pues entonces estás haciendo poesía de la buena’. Ramón es vital si de asesoramiento se trata”.

¿Es la diversidad temática casualidad o necesidad?

“Yo diría que mi vida misma. La mayor parte de cuanto he escrito es erótico y otros temas de amor. En ese mundo siempre he sido muy apasionada.

Despíntame amor los labios,/ alborota mi cabello, /bésame suave en el cuello,/ dame caricias de sabios,(…). Repasa toda mi piel con la yema de tus dedos,/ borra con tu tacto miedos,/ únteme toda de miel (…)

“Precisamente, el libro que tengo terminado versa sobre esta temática. Son casi 70 poesías de amor y ninguna se parece; es bastante, al decir de Ramón Díaz. Ahora viene el entuerto de la publicación.

¿Cómo llega la poesía para niños?

“Cuando nace mi nieta Mónica María. A los infantes les encanta que les lean cuentos, fábulas. Unas escritas y otras inventadas. ¿Quién no lo ha hecho? Entonces intenté asumir con la poesía esas cosas y me va bien, me motiva mucho. Ya tengo casi una veintena de esas obras para los niños.”

Una rana saltarina/ le dijo a un majá rastrero/ yo soy una bailarina/ y tú un bicho de potrero.Abriendo mucho la boca/ el majá la miró fijo/ no te como rana loca/ porque comí lagartijo,/ pero si te pones terca/ es posible que te siga/ y te baje de la cerca/ para engordar mi barriga.Discúlpame buen amigo,/ solamente fue una broma/ salto y mi camino sigo/ ¡No quiero que usted me coma!

“El humor y las personalidades son temas implícitos en mi incipiente obra. Ya preparo un texto referente al humor”.script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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EL SUSURRO DEL BARRACÓN

EL SUSURRO DEL BARRACÓN

Cada ruina guarda un susurro, cada habitación encierra misterios y secretos, conspiraciones cimarronas. No escapan las huellas del grillete; aún se escuchan los pasos del mayoral, el ladrar de los perros, la triste sinfonía del látigo. Los olores del sudor de cada jornada, rastros de sangre africana y casi apagados cantos yorubas están todavía impregnados en las paredes de piedra de cantería, arena, cocoa y cal.  

El barracón se estremece al paso de cada día. Las horas marcan hoy huellas visibles que hablan por sí solas, pero sucede que se desgastan, no soportan el paso del tiempo, olvidadas, casi ajenas. A ciencia cierta nadie conoce cuántas historias quedan encerradas, cuántos misterios se esconden entre las paredes que un día dieron cobija a la negrada africana, quienes más con su vida que con sus brazos potenciaron la producción de caña y azúcar hace más de 130 años. 

 GENESIS 

 El desarrollo de la agroindustria azucarera en Cuba, sobre todo a partir de la tercera década del siglo XIX, exigía de más fuerza de trabajo para las plantaciones y la industria. En los negros africanos estaba la solución a esa demanda, mas, dónde recluirlos para que allí vivieran -si de veras se le puede llamar vida a su paso por la isla- encontró respuesta en gigantescos barracones. Los construidos en los ingenios cubanos parecen haber sido únicos de su tipo, erigidos a base de piedras y una mezcla de arena, cocoa y cal.

Enormes y siniestros.  Así era también el de Belencita, en Narcisa, Yaguajay, edificado entre 1860 y 1873, con la particularidad de un patio interior, para frenar un poco la insurrección de la negrada y  que esta rindiera más en las faenas. Su situación era bien próxima al ingenio y en los altos del edificio vivían los mayorales, vigilantes y prestos a la represión contra los  rebelados. En un total de 100 cuartos se hacinaban los esclavos.  Con el paso de los años y la abolición de la esclavitud, el barracón del ingenio Belencita dio paso a diversas funciones sociales, entre ellas: bares, villar, viviendas de las familias de esclavos y algunas blancas pobres. La alternativa de hogar hoy persiste.

El patio del barracón guarda aún los pasos del Generalísimo Máximo Gómez cuando visitaba a los reconcentrados por Valeriano Weyler y uno de sus cuartos retiene la respiración, la voz y el quehacer de Onelio Jorge Cardoso. 

DESTINO 

 En el año 1966 se destruyó la parte más importante y bella del edificio para construir un cine, mientras que en sus inmediaciones, como burla a la arquitectura del inmueble, se edifican albergues de mampostería destinados a los obreros de la industria azucarera. La mayoría de las edificaciones servibles son hoy viviendas de familias y algunas oficinas y centros de servicio.  Pero el tiempo pasa y lacera lo que constituye una verdadera joya patrimonial, que nunca ha recibido un mantenimiento técnico especializado, al decir de Gerónimo Besánguiz, vicepresidente de la Delegación Municipal de Patrimonio de Yaguajay, a pesar de las gestiones para conservar a uno de los más completos barracones de esclavos que hoy sobreviven.  

De las escaseces todos sabemos, pero el tiempo ha pasado y su curso no se detiene, mas, muchos se preguntan: ¿Podrán las generaciones por venir escrutar con su mirada y palpar con sus manos tanta historia encerrada en esa joya patrimonial? Bien valdría la pena entonces salvar esa reliquia, declarada por acuerdo del Gobierno municipal monumento local.script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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MEMORIAS DE UN SAMURAI

MEMORIAS DE UN SAMURAI

¡Qué alguien me diga que el cañaveral no sufre! Ahora, por ejemplo, vuelvo a sentir la irresistible reverberancia y el calor después de la candela para que las mochas me caigan en pandilla y ¡zaz! En un abrir y cerrar de ojos me pelan al moñito, me entongan y pa’l central. Y eso no es lo mejor. Mira, ese viejito, Paulino Santos Martínez, con 88 años en la espalda me sigue desafiando. Oiga, y es de bronca entera. Si la memoria no me falla fue con 12 años que le entré derecho por vez primera al plantón. Parece que a tanta insistencia el viejo se cansó y nos dio permiso a mi hermano Normando y a mí para probar suerte con el “quimbo” en las manos, en el mismitico Claudio, en una colonia del central Vitoria.¡Qué tiempo aquel! El ciento de arrobas cortá y alzá a mano era a 15 centavos. El dueño era un isleño, Juan Rodríguez. Ni hablar, te contaré ahoritica mismo.Mira, ya se me perdió la cuenta de las veces que con su jolongo  de machetero Paulino me ha deja’o pelonguito. Cada vez que coge un tajo me erizo porque no me deja ni respirar. Lo mismo le ha sucedido a otros cañaverales donde el “ocambo” ha supera’o con creces esa diminuta estatura. Déjalo que te cuente. Yo he si’o un andarín en estos trajines. He da’o machete desde Cabaiguán, Florida y Punta Alegre, hasta to’a la zona esta de Meneses, la Marianita, Bamburanao. En 1981 me jubilé, cuando cortaba para el central Máximo Gómez. Pero como que la casa tenía pica pica y me dije: viejuco, si te sientas te mueres. Y armé otra vez el equipaje con mocha nueva.Compadre, y qué difícil. ¿El trabajo?. No hombre, eso es pan comi’o.

Es eso de la regañadera y el teque de to’ el mundo. No sé pa’ qué si la familia to’ita sabe que no soy hombre de sentadera. Lo mío es trabajo duro, pa’ sudar bien. Total. Mira, si yo ni me maltrato, tengo mi pasito y es ahí, tumba que tumba, sin apuro. Ellos lo saben; me alimento bien, descanso y algún “ronazo” de vez en cuando pa’ cuquear la sangre. Pero con límite. Con esta son 63 zafras. ¡Que venga caña! Vez lo que te dije. Déjalo hablar. A él eso le encanta. Pero te confesaré algo porque difícilmente Paulino te comente.

Con esa bola de años, las canas y su figura el viejito no es segundo de nadie. Como dice el refrán, lento, pero aplastante. Y que vengan soles bravos y to’a esa bejuquera, tiznadera, piedras, lo que sea. Oiga reportero, ni yo, este cañaveral donde él ha tumba’o  en tantas zafras,  entiendo cómo puede ser tan bravo este veterano. Hay veces que me lo pregunto y no encuentro respuesta rápida. Pero repaso el almanaque y … ¡Claro compadre! No tiene secreteo. Es la constancia, la persistencia. Mira, cuando muchachón y algo más para acá tumbaba facilito unas 500 arrobas en cada día y no me recuerdo resollando por la cansera. Hoy pico entre 250 y 300. Nada de carreras, los había más largos y yo les decía: arriba corran que los alcanzo.

 Cuando yo botaba el tajo me empinaba el porrón, le daba un rasca’ito a la mocha y pa’l cañaveral de nuevo. Y ellos senta’os en la guardarraya, cogiendo un recesito con tanta juventud. Si les caigo detrás no duro na’. ¡Ni una vez me he da’o una heridita así, de este tamañito! Yo pienso en la casualida’, pero que va. Soy muy cuidadoso y como no tengo apurillo eso me ha ayuda’o. ¿Tú entiendes a la gente?  Pues bien, yo tampoco. Se me perdió la cuenta de los que me ven y  se alarman. Siempre dicen: ¡que me agarre! Yo me sonrío y les contesto: señores, el trabajo no mata a nadie. Malo es no tener salú. ¿Enfermarme? No mi’jo, que yo me acuerde nunca.

Hace como 10 años me operaron una hernia, pero hasta ahí. Ni un catarrito de esos; soy un trinquete, y de lucha, ponlo ahí.Mira, nadie como un cañaveral pa’ enterarse de cosas. Cuando Paulino y Normando eran muchachotes, allá por 1943, en Centeno, llegan al campo a trabajar. Era lunes y no llevaron desayuno. Después de sudar la gorda Paulino convence al hermano, cortan unas cañitas, se las comen y hasta las cáscaras entierran. Pero el cogollo lo pararon en medio del plantón. Parece que con el solazo se marchitaron las hojas. Cuando llegaron al otro día el segundo mayoral les gritó: ¡ustedes dos, ni peguen, están despedí’os! Oiga, vota’os por unas cañitas.

De aquellos tiempos no quiero ni acordarme; ¡qué abuso!. Te sacaban el jugo. Mira, nosotros éramos de Jicotea, ahí, cerquitica de Racho Chico, los viejos y 10 hijos. Papá tuvo que hacer maravillas para criarnos. Los 6 hermanos varones desde niños tuvimos que halar una mocha espesa. Después del 59 y hasta hoy es distinto. Hasta los cumpleaños me celebran. La gente me cuida, me quieren, y no creas, de vez en cuando alguien dice: Paulino, suelta el “corvillo” ya, viejo. De eso nada, le respondo. Yo estoy de pelea y en la próxima zafra que venga mi mocha; yo les voy a enseñar a ustedes lo que es picar cañas con 88 años en las costillas.     script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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YAGUAJAY RECLAMA JUSTICIA

YAGUAJAY RECLAMA JUSTICIA

La mañana despertó enardecida. Miles de yaguajayenses alzaron sus voces este Primero de Mayo reclamando justicia. “El verdugo a las rejas”, en referencia a Posada Carriles, reclamaron al unísono estudiantes, jóvenes, campesinos, trabajadores, que en bloque compacto y unido, marcharon por la calle principal de este poblado, de rica historia, al norte de la central provincia cubana de Sancti Spíritus.

En la vanguardia del desfile 73 trabajadores sociales, simbolizando los 73 pasajeros víctimas del cruel atentado perpetrado en octubre de 1976 a una aeronave de Cubana de aviación, próximo a las costas de Barbados. En lo adelante todo un conglomerado de la gran familia de obreros, intelectuales, el campesinado y la más joven generación.script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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Entre consignas cobró fuerza el llamado a la justicia y el reclamo de libertad para nuestros Cinco compatriotas prisioneros del imperio  precisamente por luchar contra el terrorismo.

 

Mientras Carriles, el padre de los asesinos en Latinoamérica, goza de libertad, cientos de hogares conocen una vez más del llanto por la ausencia de sus hijos, víctimas del terrorismo personificado en Posada y sus secuaces. Yaguajay también derrama lágrimas que lo empinan a la batalla. Aquí la Revolución es firme y nada la detendrá.

POSADA CARRILES LIBRE, YAGUAJAY PROTESTA

POSADA CARRILES LIBRE, YAGUAJAY PROTESTA

Las voces claman por justicia. No puede ser de otra manera para los  cubanos, quienes desde el mismo triunfo revolucionario hemos sufrido como nadie el terrorismo y vemos hoy cómo uno de sus principales halcones, Luis Posada Carriles, sigue sin ser condenado por tanto crimen.

Pioneros y educadores congregados en el seminternado de Primaria Camilo Cienfuegos; trabajadores de la Salud desde el antiguo cuartel de la tiranía, hoy Hospital Joaquín Paneca. El verbo de todos vibró indignado.

¿Cómo intentan dejar prácticamente libre a quien tantas vidas ha arrancado a este pueblo y planeó contra la de nuestro Comandante en Jefe; cómo aceptar que aún no se haya hecho justicia contra el criminal que preparó el sabotaje a un avión de cubana, cuya explosión en pleno vuelo dejó un saldo de 73 muertos?

Estas y otras interrogantes se sucedieron. No es hora del descanso. Es tiempo de reclamos. Y así, en nombre de todos sus compañeros, lo hizo la licenciada en Enfermería Marlin Torres, quien exigió la liberación para los Cinco, verdaderos luchadores contra el terrorismo, y manifestó la oposición de los trabajadores de la Salud a todas las patrañas que favorecen al mayor de los terroristas.

Yaguajay sangra todavía. Uno de sus hijos sigue ausente: Crescencio Galañena Hernández no pudo jamás regresar junto a los suyos. En 1976, mientras cumplía con sus funciones en la embajada de Cuba en Argentina fue asesinado. El terrorismo le segó la vida. Por ello las voces no callaránscript src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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