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Oscar Alfonso Sosa

EL CAZADOR DE ABEJAS

EL CAZADOR DE ABEJAS

Las lomas de Cambao y Seibabo lo conocen de memoria, por el tanto ir y venir "cazando" abejas para hacer unas colmenitas. De sus inicios como apicultor  amateur recuerda las encendidas que le daban los enjambres cuando intentaba encerrarlos en una caja.Pero nada le quitó el sueño. Ni el ardor de los aguijonazos en cierta mañana de verano, hace más de 15 años, cuando se envalentonó e intentó domar aquel puñado de melíferas españolas que componían panal en el tronco de un bienvestido.

"Entonces no conocía el oficio, pero fui leyendo cuanto libro de apicultura caía en mis manos, busqué consejos de los colmeneros más experimentados y aprendí de cada novatada."Decían en el barrio que yo estaba loco. Yo trabajo en el taller de maquinaria de una cooperativa cañera, y cuando terminaba la jornada cogía el monte a buscar enjambres. En 1986 tuve mis primeras colmenas y mientras más conocía, más se me abrían los caminos."Del monte pasó al patio de la casa. En una pequeña carpintería comenzó a fabricar sus propias cajas y todo lo necesario para el apiario que crecía ante los ojos de la familia y los vecinos.

"En 1990 logré mi primer contrato, después de ganar un gran pleito contra las ambiciones de algunos que no admitían mis colmenas en esta zona de Cambao, donde espacio sobraba. Pero convencí a todos de que se estaba perdiendo miel y se resolvió el problema."Hoy tengo 85 colmenas en tres apiarios y sigo creciendo. Además de producir miel, me desvivo por el propóleo, a pesar de que en su extracción las abejas te acaban a picadas las yemas de los dedos." Eliseo Herrera Mangano sacude su memoria. Habla de desvelos, madrugadas, de intenso ajetreo y de los resultados que lo comprometen."Mi batalla es, primero, por los altos rendimientos. Del 2000 a la fecha logro más de 100 kilogramos por colmena y trabajo por más.

"Eso lleva muchos poquitos; poner la lámina para la cría y producción cuando la lleva, instalar la media alza y castrar todos los meses. La cámara de cría tiene que ser nueva y a la Reina la reviso constantemente, y  la cambio cuando la veo floja ."Si te demoras en todas estas cosas se debilita la colmena, pierdes abejas obreras, las crías, la miel y todo lo demás. Por eso, el buen colmenero tiene que olvidarse de fiestas, días feriados y de mucho descanso. En un apiario hay trabajo para estar ocupado todo el tiempo."Muchos hablan de que ganas mucho dinero, pero sólo nosotros sabemos cuánto cuesta enderezar la producción y la economía. Más que los resultados, me interesa la calidad de las producciones. Yo no soporto que me llamen la atención. Nos exigen, pero nos atienden y nos buscan cuanto necesitamos para trabajar.

"Su familia no está ajena a los quehaceres en el colmenar. Con 13 años, su hijo Yunier hace de todo y un hermano lo ayuda. La esposa y la hija también apoyan."Eso, más los resultados, significan un serio compromiso. Como colmenero me quedan cosas por hacer y aprender. Pretendo llegar a 100 colmenas y dedicarme solamente a la apicultura. Ya Eliseo Herrera Mangano no es un simple cazador de abejas." script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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AGRICULTURA SOSTENIBLE, UNA PRETENSION POSIBLE

AGRICULTURA SOSTENIBLE, UNA PRETENSION POSIBLE

Más de 6 000 campesinos del territorio practican hoy técnicas agroecológicas que les reportan altos volúmenes de producción a partir de acciones destinadas al mejoramiento integral de los suelos.

La creación de barreras vivas para evitar la erosión por el arrastre de aguas, el empleo de abonos verdes como la Crotalaria y leguminosas aportadoras por excelencia de nitrógeno a las parcelas y el uso creciente de controladores biológicos y plaguicidas elaborados con frutos y semillas de plantas como el Árbol del Nim se generalizan entre los productores.

Además del aporte en las cosechas, estas y otras tecnologías con basamento en recursos derivados de la naturaleza, no implican en modo alguno impactos negativos al medio ambiente, uno de los principios elementales de la sostenibilidad en el quehacer agropecuario.

Actualmente campesinos y profesionales están enfrascados en el estudio, en plenos sembradíos, del empleo de técnicas agroecológicas dirigidas específicamente a la disminución del uso de pesticidas y abonos químicos a partir de sus sustitución por controladores biológicos y fertilizantes orgánicos, cuyas primeras pruebas en las vegas actuales son satisfactorias.

Cultivos como el del café, vegetales y hortalizas, plátano y frutales se benefician hoy con la Agroecología, con potencialidades aún por explotar.script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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EL REY DE LA MANDOLINA

EL REY DE LA MANDOLINA

En su hogar, el arte lo envuelve todo.  Interpreta la mandolina igual que un consagrado, y del tres y la guitarra es un apoderado. Pero esas manos también moldean, en su caso con madera, diminutos instrumentos musicales, casi todos de cuerda, realidades que lo distinguen entre los habitantes del batey del antiguo central Narcisa.  Entre notas musicales, trinchas y escorfinas, Pedro Navarro  descubrió el derrotero de su vida. 

¿Qué llegó primero, la música o la plástica? 

“La música la llevo en la sangre. Nací y me crié entre músicos empíricos que tenían en la década de 1940 al 50 un conjunto musical en Camaján, que se llamaba Hermanos Navarro, de tremenda aceptación. “Tendría yo unos 10 años y crecía en ese ambiente. A esa edad comencé a fresquearme con el tres, primer instrumento que aprendo a tocar, con bastante trabajo. Imagina, soy zurdo y me era muy engorroso ejecutar las notas.“Mi papá me compró una guitarra y le invertí las cuerdas para tocarla con mayor facilidad. Aún no tenía 14 años y a los 15 vi por vez primera un laúd.“Recuerdo que yo llegaba del cine y en casa de mi tío Gabriel Navarro había una descarguita . Entre los músicos estaba Enrique Sotolongo, ya fallecido, quien me dijo: ‘Pedrito,  ¿podrás sacarle música a este laúd?’ De fresco, lo tomé y comienzo a interpretar Vals sobre las olas, del mexicano Juventino Rosa. Me fue bien y seguí tocando. Ese mismo día Enrique me regaló el laúd”. 

Sin embargo, te reconocen por el dominio de la mandolina  

“Llegó después del laúd. Mi tío Gabriel fabricó una para él, pero cuando se iba para el trabajo, a escondidas, yo la tomaba y  así aprendí a dominarla.“Un buen día, cuando él regresa del central, se pone a tocar la guitarra y le propuse acompañarlo con la mandolina. Se asombró, pues nunca me había visto con ella. Lo acompañé y desde ese momento a la fecha no la he soltado más”.Cursa hasta el sexto grado, corta caña para el central Narcisa. En 1958 fue dirigente de la Juventud Socialista, colabora con la guerrilla de Félix Torres. Triunfa la Revolución y está en la lista de los fundadores del Ministerio del Interior. 

¿Qué sucede entonces con la música?

  “Mandolina en mano,  no hubo un festival del Ministerio en el que no participara. Allí tuve la suerte de compartir escenario con Pedro González y José Ferrer, los que después conformarían el Dúo Escambray. “Ellos se unen a propuesta del entonces teniente Gilberto Sotolongo González, quien en medio de una descarguita les propuso que tocaran juntos. Así nació el dúo.“En 1990 me jubilo. Vivía en Santa Clara y me encontró con un amigo, Armando Luna, a quien acompañé. El con la guitarra y yo con mi mandolina.“Cuando allí se constituye la Asociación Canaria Leonor Pérez Cabrera se crea un grupo musical para interpretar la música de las Islas y yo lo integraba, como mandolinista. Por vez primera estudio música, con el canario Rafael Delgado, quien nos adentró en el folclore de su país. 

“En 1998 me traslado a Yaguajay. Aquí hice dúo con Alberto Avalo, aficionado y participamos en varias actividades, entre ellas las peñas de Nano (Bernardo Yúnez)  y el Negro Betancourt, músico aficionado de Vitoria. También estuve, mandolina en mano, en unas de las bienales de homenaje a Ada Elba Pérez. “Hace un año y tres meses, aproximadamente, que constituí mi propia peña, con sede en la casa del azucarero de la Empresa Mielera Obdulio Morales, donde invito a otros artistas aficionados”. 

¿Cuándo comienzas a trabajar el arte con la madera?

 “Ya vivía en Yaguajay. No tenía mucha ocupación y se me ocurrió trabajar unos pedazos de tablas de cedro, para ver qué salía. Primero ¨nacieron¨ unas guitarritas muy pequeñas, de unos 20 centímetros.“Todo lo hago a mano. Después hice un laúd, la mandolina, la mandurria, unas maracas y un sillón colonial, todo eso casi en miniatura.“Ahora me resta hacer el tres y el violín para completar el conjunto de instrumentos musicales de cuerda.“Es un hobby, nada de comercialización. El arte, sobre todo la música, la llevo en la sangre, y dos de mis nietos la heredaron. Una estudia piano y la otra es graduada de piano”. 

¿Insatisfacciones? 

 “Las que marcan al movimiento de artistas aficionados. Tienes que inventar cuerdas y unas cuantas cosas más para poder regalar tu arte. En más de una ocasión he planteado mi disposición - sin interés alguno - de enseñar a tocar mandolina, un instrumento difícil, interesante, pero hasta ahora cero respuesta.“Duele que tengas que irte a la tumba con tu música.  No obstante, mientras viva, mandolina de por medio, aquí estaré, de descarga en descarga y presto a enseñar”.

 

EL GUITARRERO SOY YO

EL GUITARRERO SOY YO

Con inigualable ternura rasga las cuerdas de la guitarra. El oído se agudiza. Pareciera buscar hasta la más mínima vibración en cada acorde. Cualquiera diría que es un erudito de la guitarra, mas la verdad es distinta.A sus 82 años Julio Santos se considera guitarrero, o más sencillo, poseedor del don de fabricar el conocido instrumento de cuerdas y varios de sus “parientes”.

 ¿Cómo llegó a este oficio, difícil y con escasos protagonistas? 

Desde pequeño me llamaba mucho la atención todo cuanto tuviera que ver con  guitarras y Dominga Regalá, mi abuela materna, se dio cuenta de ello; habló con un español llamado Juan Fernández, todo un maestro en el arte de fabricarlas, y lo convenció para que me adentrara en ese mundo. Tuve suerte, el hombre aceptó y con once años, en mi Cabaiguán de siempre, materializo lo que más anhelaba en la vida. Tenía vocación e inclinación, pero además sangre canaria, con su música y todo. Yo veía una guitarra y la vista se me iba.Estuve siete años  trabajando con él y aprendiendo mucho hasta que se  fue para España. Entonces mis padres dejaron la sitiería y vinieron a vivir para el pueblo, ya tenía yo 18 años, monté mi tallercito y en enero de 1959 paso a laborar a un taller estatal de corta vida, pues faltaban arte, oficio, vocación y, sin embargo, la necesidad de instrumentos era mucha.Tuve otras ocupaciones, pero la de hacer guitarras nunca la he abandonado. Desde mi jubilación  me he dedicado más a la guitarra. 

¿Cómo se complementa la labor del guitarrero con el don de sacarle música al instrumento? 

 En este oficio, además de la destreza, tienes que aprender a tocar la guitarra; sin conocimientos mínimos de ese instrumento difícilmente puedas lograr una buena. Debes conocer los acordes. No fui un músico estudiado, pero sí de oído. También hago laúdes, treses, mandolinas; reparo violines y hasta con los pianos me fajo. Hay que saber afinar, hacer acordes en ellos, escuchar como suenan.Hay otros secretos.  Tienes que buscar buenas maderas, porosas, pueden ser cedro, caoba, baria, majagua. Lo primero es labrarlas, calibrarlas, dejar lista cada pieza.En mi caso también hago la escala del diapasón. Todo a mano, es mejor que maquinada. Donde se hacen muchas guitarras no hay calidad, esos procesos de producción en serie no son buenos para el instrumento. 

De nuestros buenos músicos, ¿quienes han utilizado sus guitarras?

 Mira, yo le hice una a Rafael Gómez, Teofilito, al Trío Colonial, Manguaré tiene guitarras mías. Lo de Teofilito fue a petición de Marcial Benítez, que venía mucho a mi casa porque mi padre le cuidaba gallos de pelea. Teofilito trabajaba mucho con esa guitarra. Hasta en Islas Canarias hay guitarras mías, isleños han venido aquí exclusivamente a buscarlas y se han ido con ellas.Déjame decirte que mis conocimientos en este mundo son más bien prácticos, no hubo mucha parte teórica en este ajetreo. Eso sí, tuve un buen maestro. Mi hijo Julio Santos es pintor y mi nieto también, no quisieron ser guitarreros, pero son artistas, aunque de mi oficio, especialmente el nieto, hacen algo. 

 ¿Cuál ha sido para usted el reconocimiento más importante como hacedor de guitarras? 

 Nada es comparable a la posibilidad de oír sonar la guitarra que salió de tus manos, sobre todo si la ejecuta un prestigioso músico o un aprendiz con talento y vocación.Eso me inspira, a pesar de mis 82 años, a seguir en este trabajo. Mientras las piernas, el oído y la vista me respondan estaré haciendo guitarras.  script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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COMBUSTIBLE ALTERNATIVO EN INDUSTRIA CEMENTERA ESPIRITUANA

COMBUSTIBLE ALTERNATIVO EN INDUSTRIA CEMENTERA ESPIRITUANA

La fábrica de cemento Siguaney, ubicada en el municipio espirituano de Taguasco, ingresará en un futuro inmediato a la nómina de sus similares del mundo que utilizan desechos industriales como combustible.El co-procesamiento, así se le denomina a esta práctica internacional, permitirá a la entidad incinerar en sus hornos, en una etapa inicial, aceites usados y lodos petrolizados de amplia presencia en el país y con probado potencial energético.

Esta alternativa posibilitará a la industria cementera espirituana sustituir anualmente hasta más de 9 000 toneladas de crudo cubano por los mencionados combustibles alternativos, con un ahorro superior al millón de pesos, según precisó a Escambray Eduardo Vázquez, coordinador para la gestión ambiental de la fábrica de Siguaney, donde ya se crean las condiciones para recepcionar los nuevos carburantes, labor que define la materialización de la estrategia.

El especialista argumentó que, además del aprovechamiento del poder calórico de los desechos y la destrucción segura de los mismos, a más de 1 000 grados Celsius de temperatura, reduce el impacto medioambiental de esos residuales, el elemento más importante de esta alternativa, ideal también para abaratar los costos de la producción de cemento.Las cenizas de la combustión en los hornos cementeros, tanto de los combustibles fósiles como de los alternativos usados en el co-procesamiento, también son incorporadas al proceso como una nueva materia prima y participa, por ende, en la formación del clínquer, otra de las ventajas de esa práctica.

Pruebas desarrolladas en Francia y Alemania han demostrado que la co-incineración en las plantas de cemento no genera emisiones de dioxinas y furanos, compuestos de alta toxicidad incluidos en el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes y de los más perseguidos en la actualidad por los irreversibles daños que ocasionan al ser humano y su entorno en general.Por la excelencia de los hornos cementeros como potentes incineradores, la industria de Siguaney ha quemado, ocasionalmente, desechos de la industria médico-farmacéutica, para eliminar así las posibilidades de contaminación que por su naturaleza tienen estos residuos.  script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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EL SALVADOR DE RAREZAS

EL SALVADOR DE RAREZAS

Cuando habla, su voz parece un susurro. No le gusta decir cuanto ha hecho, mas prefiere que otros ojos escruten cada detalle de su finca.Según dicen, es apoderado del don de la inteligencia, pero al caminar entre rosas, aguacates, melocotones, peras, cerezos, guayabas, palmeras y otras especies más, comprendes que en Marcelo Ríos hay un hombre sagaz, persistente, dedicado, atrevido y muy estudioso.

Para los interesados en el cultivo de plantas ornamentales y frutales, de injertos y de exotismo, en su finca, ubicada en la zona de Santa Rosa, en las proximidades de Santa Lucía, está la referencia.“En 1995, por vocación, hago un vivero de frutales, pequeño. Por hobby había aprendido a injertar, valiéndome de textos especializados y experimentando.“Cuando aquello tenía un fisco de tierra y había comenzado a coleccionar rarezas, plantas a punto de desaparecer, labor que me ha llevado a recorrer casi todo el país. Ya el área no me alcanzaba.

Para suerte llegó el movimiento de la Agricultura Urbana y ahora dispongo de hectárea y media para explotar”.Quien pone un pie en la finca de Marcelo Ríos reconoce al instante estar en un lugar donde las sorpresas aparecerán unas tras otras. Un ambiente de exotismo te envuelve y entonces las preguntas salen unas tras otras.

¿Qué elemento incita tantas visitas?

“Sin lugar a dudas, las colecciones. Comencé por las palmáceas, de las que poseo más de medio centenar y la mayoría exóticas. Puedo mostrar una veintena de tipos de Confieras (pinos), una treintena de Crotones, de tremendo valor ornamental y diversas variedades de Mariposas, Mar Pacíficos, Heliconias y rosas injertadas.“En el caso de los frutales, el logro mayor es un injerto de mamey colorado, que a los tres años pare, sin menospreciar aguacates con pariciones en los primeros meses del año, guayabas de diversos tipos, incluyendo la del pinar.

“También obtuve por injerto un anón sin semilla, níspero, bastante difícil de lograr por esta tecnología, naranjas y mandarinas. Pero llaman mucho la atención los ejemplares de pera, melocotón y manzana que crecen en la finca.“En lo personal me satisface haber hecho florecer al Ave del Paraíso, un hecho que sí es una rareza”.En el año 2001 ya la finca de Marcelo Ríos despertaba el interés de quienes transitaban por la carretera de Cabaiguán a Fomento. El aroma de frutales y flores invade espacios y atrae a curiosos.

El hecho corre de boca en boca y un año más tarde se hace noticia.“Me sorprendió la condición de Referencia Nacional otorgada a la finca por el grupo rector de la Agricultura Urbana del país. Sin embargo, la mayor sorpresa es la visita permanente, no sólo de cubanos. Turistas, delegaciones extranjeras y otros interesados han llegado hasta acá para constatar lo logrado aquí y esa es una realidad reiterativa”.

¿Por qué la preferencia por lo exótico?

“Siempre me han interesado, sobre todo, aquellas especies que pueden extinguirse de un momento a otro, por la insensibilidad de los seres humanos, quienes no acabamos de comprender que la naturaleza es nuestro propio escudo protector.“Ver crecer todas esas rarezas aquí, florecer, regalar frutos y la posibilidad de extender su cultivo son para mí el premio mayor, y para ello he invertido hora tras hora, día tras día, meses y años, mucho sacrificio y sudor.“Además de las tareas agrícolas, donde laboran otras dos personas, soy quien realiza gestiones de venta, de intercambio, comercialización. Lo soy todo. El trabajo es meticuloso, de mucha constancia y estudio para poder seguir desarrollando la finca”.

¿Todo está hecho en la finca de Marcelo Ríos?

“Estoy empezando ahora, tengo que modernizar, instalar sistemas de riego y continuar la cacería de especies raras de lo exótico, donde quiera que estén. Pretendo también crear un estanque para criar peces, plantas acuáticas y ocas.“Es como quien busca lo que puede morir para reanimarlo, darle más vida y multiplicarlo. Es como el motivo mismo de mi vida”. script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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NO HAY TREGUA CON EL AEDES AEGYPTI

NO HAY TREGUA CON EL AEDES AEGYPTI

La lucha contra el mosquito Aedes aegypti, trasmisor del dengue, asume hoy otros matices en la central provincia cubana de Sancti Spíritus con la implementación de un Programa de Sostenibilidad que aglutina a entidades y organismos, entre los que se encuentran Educación, Salud Pública y los Medios de Difusión, para consolidar las tareas de prevención, vitales en esta estrategia. 

El territorio, con reconocimiento nacional al término del 2006 al no reportarse en su geografía traspaso local de la enfermedad ni dispersión y  establecimiento de su agente trasmisor, consolida la vigilancia, tarea que posibilitó en los dos primeros meses del año detectar y erradicar con urgencia menos de una decena de focos en los municipios de Trinidad, Taguasco y Sancti Spíritus, todos introducidos desde localidades aledañas. Según apreciaciones del Master en Ciencias Carlos Cruz Pineda, director en funciones de la Unidad Provincial de Vigilancia y Lucha Antivectorial, el no existir focos autóctonos del insecto es un gran mérito, avalado por  la permanente inspección y la acción agresiva dónde aparezcan larvas y adultos del indeseable insecto. 

Actualmente hay instaladas en la provincia más de 4 000 larvitrampas con lo que se mantiene activo el sistema de vigilancia, que abarca también las posibles zonas de riesgo o más vulnerables para la introducción del mosquito en suelo espirituano. Como elemento distintivo en la lucha contra el Aedes aegypti, pobladores del municipio espirituano de Taguasco iniciaron la experiencia del control biológico del agente trasmisor del dengue a partir de la cría de peces ornamentales, que al decir iniciadores, es tan efectiva que elimina a la larva y el adulto cuando este se posa sobre el agua. 

Ninguna labor para erradicar al Aedes sería efectiva si se descuida el saneamiento ambiental, el intradomiciliario, el quehacer de los trabajadores de la campaña y el apoyo popular, fuerza decisiva en la neutralización del causante también de la fiebre amarilla, descubrimiento del eminente médico cubano Carlos Juan Finlay, a finales del siglo XIX. script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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EL HACEDOR DE SUELOS

EL HACEDOR DE SUELOS

La tierra ayuna, las lluvias primaverales arrastran cada vez más capa vegetal. Los nutrientes del suelo enrumban por el sendero de la extinción paulatina. Sucede cuando se necesita incrementar la producción de alimentos agrícolas.  Especialistas, técnicos y productores se afanan en devolver al suelo vigorosidad, reservas alimenticias, capacidades productivas. ¿Abonos orgánicos o químicos, pesticidas o controladores biológicos? Estas y similares interrogantes surgen en las fincas, al pie de una parcela y hasta en encumbrados eventos científicos. 

LABORATORIO IMPRESCINDIBLE 

Muy próximo al poblado de Tres Palmas, en el municipio de Cabaiguán, Guido Hernández Morera cultiva un vigoroso maizal donde cosechó hace muy poco la última vega de tabaco. Ayer hubo allí plantaciones raquíticas;  hoy crecen sembrados robustos. “La respuesta está en el empleo de la crotalaria (Crotalaria juncea), conocida popularmente como maruga o maromera; frijol terciopelo, canavalias, leucaenas y otras leguminosas en estos suelos pardos con carbonato, que sufrieron mucho la erosión derivada del monocultivo y del riego y laboreo indiscriminados, al extremo de quedar prácticamente infértiles”, expone el campesino. 

“En la etapa de sequía rompo la tierra y cuando se inica la primavera siembro esas especies en la parcela. Entre los 45 y 60 días posteriores incorporo al suelo, a base de arado, toda esa biomasa verde que al descomponerse fija nutrientes”.  El empleo de variedades de leguminosas como abonos verdes y controladoras de plagas se generaliza actualmente en los sembrados.

Estudios iniciales en la Estación de Pastos y Forrajes de Sancti Spíritus abrieron las puertas a la experimentación en áreas de producción, como parte del programa de Agroecología, que centra su interés en el desarrollo sostenible de la actividad agropecuaria. Estudios especializados corroboran que esas leguminosas aportan cantidades superiores a los 150 kilogramos de nitrógeno puro por hectárea al año. 

OTRAS NOVEDADES

 Pero no basta con los abonos verdes. La gama de opciones para el mejoramiento del suelo y los cultivos es amplia. “En mi caso elaboro compost a partir de residuos de cosecha y estiércol de animales que también agrego a mi parcela; es imprescindible rotar los cultivos y crear barreras, fundamentalmente vivas, con frutales u otras plantas para evitar la erosión por arrastre de capa de suelo fértil a causa de la lluvia”, señala Guido.Un minucioso seguimiento a la aplicación de técnicas agroecológicas en el cultivo del tabaco, en una hectárea de la finca de este campesino, arrojó dividendos que validan la alternativa. 

En el 2001, con el aporte de 30 toneladas de biomasa verde, la vega reportó 75 quintales en palo. El año precedente la aplicación de ese tipo de abono subió a 44 toneladas y la producción de tabaco ascendió hasta 166 quintales brutos.

¿Qué otras ventajas ha comprobado Guido al emplear la agroecología en su finca?

 “Aclarar primero que esta tecnología prescinde del uso de abonos y pesticidas químicos. El suelo conserva mejor la humedad, la evaporación se reduce.  Muchas de estas plantas utilizadas como abonos verdes, fundamentalmente la crotalaria, poseen efecto represor, o sea, controlan o reprimen el crecimiento de malas hierbas y muy importante, los frutos mejoran la calidad y son más sanos”. Como Guido, en Sancti Spíritus centenares de campesinos son promotores de estas alternativas empleadas ya por más de 6 000 labradores y su generalización se impone para bien de las producciones agrícolas, los suelos y el medio ambiente, justo cuando hoy el planeta celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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