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Oscar Alfonso Sosa

YO SOY UN HOMBRE DE MONTE

YO SOY UN HOMBRE DE MONTE

La yunta afinca duro las pezuñas sobre la tierra resbaladiza, hala con fuerza y el bolo de cedro se desliza entre troncos y matorrales.Arre, buey. La orden de Reinaldo Lorenzo Rodríguez Castellanos rebota entre las montañas y se escurre, hasta perderse.Suda a chorros a pesar de la brisa fresca de las lomas, mas su palabra brota limpia y precisa. 

La pelea no es fácil, me levanto a las tres y media de la madruga’ y a lomo de mulo cojo loma arriba pa’ estar temprano en al área de corte y seguirle los pasos a Tirso Gerardo Orbea, el motosierrista por excelencia de la Brigada Extractiva de la Unidad Silvícola de Sancti Spíritus. Oiga, ¡dudo que haya uno mejor y más rápido que él! Pa’l camino halo to’ los días unos 10 metros cúbicos de madera. Parece fácil, pero ni pensarlo. Esto es difícil pa’l hombre y el buey y en ta’ las jornadas tengo que ayudarme de la maña y el instinto de serrano.Me estropeo un poco, pero el cuerpo se ha adapta’o y voy pa’ cinco años en estos trajines. 

Seca el sudor de la frente, la respiración se agita, pero no se detiene. El ronroneo de la motosierra le anuncia que la pelea sigue, y que habrá más palos que tirar para el camino. 

Sabemos cuando empezamos, pero no cuando se acaba. Los camiones tienen que bajar repletos y no crea, hay que guapear, son más de 20 metros los que hay que tirar loma abajo.Cuando es en la falda de la montaña, el hala hala es un pastel, pero cuando es pa’l medio o la cresta, la cosa se complica, entre la tronconera, los matorrales, los bejucos y el rocío, que ayuda al palo pa’ que resbale, pero es peor pa’l animal.  

¿Y cuando cae un chubasco?

 Ni piense que alguien se para. Seguimos el ajetreo, con paciencia, pues entonces el apuro trae corriendo la desgracia. Te enreda el palo que halas, que resbala como una culebra, y te tira a lo largo, y cuando mejor sales es con un pie patì’o. Mi’jo, la experiencia vale mucho. ¿Tú sabes cuanto llevo en estas lomas? Casi to’ la vida. En 1960 era desmochador de palma y fue mucha la palmiche que rompí desde lo alto pa’ alimentar los cerdo. Hace como veinte años estoy de lleno en la forestal. Lo primero que hice fue lidiar con mulos tirando posturas para el Dos, el Tres, Yayabo, el Uno, en la zona de la Diana.Cuando cerraba la primavera me vestía otra vez de desmochador y entonces le caía arriba al guano cana, al de palma y a la palmiche; recogía café y hacía to’ lo que hiciera falta. 

¿Y Reinaldo Lorenzo no se cansa de tanta loma y tanto monte?

 ¡De eso na’!. Estoy cujea’o de to’ el ajetreo este, el cuerpo se adaptó y ya me ve, prepara’o pa’ lo que venga.¿Y la familia, que dice, en que tiempo la atiende?.Tengo dos hijos. Ni ellos ni mi esposa se dicen na’. Saben que la loma ha sido parte de mi vida. Me alientan mucho y siempre con la cantaleta de que me cuide, que los bueyes son traicioneros, pero to’ eso es cuento.Tengo tres nietos que son una bendición, se arrebatan cuando me ven y si es Reidel, el más pequeño. Fíjese, cuando llega a la casa y no me ve dice rapidito: seguro está pa’ la loma halando palos. 

¿Qué es elemental para ser buen boyero en la loma? 

La experiencia y la maña serrana lo son to’. El sudor díario es aquí el mejor libro. Y eso sí, mucho interés, disposición y volunta’. El monte no es cosa de juego. 

¿Y de la jubilación qué?

 De eso na’. Me quedan fuerzas y mientras sea así estaré faja’o con las lomas, los palos, los bueyes y los mulos. ¡Yo soy un hombre de monte!    script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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¡ VENGAN AQUI ESTA CAMILO!

¡ VENGAN AQUI ESTA CAMILO!

Noviembre, 1958, Las fuerzas del Ejército Rebelde que operaban en territorio villareño suman éxito tras éxito y extendían su dominio. En el Frente Norte Camilo avanzaba en su aspiración de unir a todas las fuerzas que operaban en la zona, y ahora para arremeter contundentemente contra los efectivos de la tiranía y acelerar así la liberación del territorio.

Mientras tanto, en el centro de la provincia y específicamente en las montañas del Escambray, la columna invasora  No. 8 Ciro Redondo, bajo el mando del Comandante Ernesto Che Guevara, afianzaba su dominio y preparaba las acciones que posteriormente abrieron las sendas del triunfo.  Conocedores de las pretensiones del Ejército Rebelde, el alto mando de la tiranía prepara la ejecución de un plan ofensivo contra los efectivos acantonados en las cercanías de Sancta Spíritus, que incluía el ataque contra la Comandancia del Che, ubicada en las proximidades de El Pedrero. La astucia militar del Jefe Guerrillero le permite acertar los posibles itinerarios a seguir por el enemigo en su ofensiva. Pocos sabían que esta situación posibilitaría a Camilo y al Che compartir la misma trinchera una vez más, la última en la etapa final de la guerra de liberación. ''Sucede que mientras nosotros operábamos en el Frente Norte de Las Villas estábamos al tanto de las acciones del Che y sus hombres'', comenta el entonces capitán Orestes Guerra, jefe del Pelotón de la Vanguardia de la columna No. 2 y su segundo al mando. “Camilo, entre las cosas que pretendía, trataba con insistencia de lograr entrevistarse con el argentino  en el Escambray, un hecho que, a petición del Che, fue posible a finales de noviembre de 1958.

“Entre los escogidos para acompañar al Señor de la Vanguardia estábamos Manolo Cabezas, Sergio del Valle, Albis Ochoa  y yo, subordinados una vez al Che en la Sierra Maestra. También nos acompañaron, entre otros, Ernesto Guevara (Tétiro) y Félix Torres, quienes serían presentados al jefe de la Columna No. 8”. A caballo, los hombres se disponen a emprender la travesía en busca de la Comandancia del Che en El Pedrero. Partimos desde el campamento nuestro en La Caridad, Yaguajay, hasta el punto donde esperaban los hombres de la vanguardia de la tropa del Che, en Santa Lucía.

En el lugar abordamos una camioneta que nos llevó hasta la zona de El Pedrero. “Nuevamente viviríamos la alegría de las montañas y ascendiendo nos cogió el amanecer, todos mojados por la humedad propia de la neblina típica del invierno, mas, nos picaba la desesperación por encontrarnos con quien fuera nuestro jefe en la Sierra Maestra, a pesar del peligro de la travesía". ¿Cómo fue el encuentro entre los dos comandantes guerrilleros? “Bueno, a la mayoría no nos sorprendió los improperios y las bromas que Camilo se gastó con el Che, sólo él podía hacerlo por la amistad, el cariño y el respeto. Pero fue un reencuentro matizado por la alegría. “Recuerdo que sobre el tronco de un algarrobo dialogaron largamente, sobre todo, para conciliar la estrategia de las fuerzas rebeldes en Las Villas. Ambos almorzaron y realizaron prácticas de tiro con pistola, donde el Señor de la Vanguardia también hizo gala de su fino humor criollo.  

EL ENEMIGO ACECHA

Mientras las fuerzas rebeldes alcanzaban éxitos tras cada acción ejecutada, al enemigo se le hacía cada día más difícil contener el empuje de los revolucionarios. Por ello, el Estado Mayor Conjunto del Ejército Constitucional ordenó ejecutar su plan estratégico para Las Villas, aprobado el 23 de noviembre de 1958. Seis días después, el coronel Alberto del Río Chaviano, jefe del Tercer Distrito Militar y del Regimiento No. 3 Leoncio Vidal, ordenó la concentración de mil hombres, carros M-8, bazucas, ocho tanques de esteras, morteros y otras provisiones bélicas  en Fomento y Cabaiguan. Desde allí partiría todo este conglomerado hasta Gavilanes y El Pedrero, donde los batistianos suponían estaban asentados los rebeldes. Las tropas enemigas eran superiores en hombres y armas, estaban entrenados para la lucha irregular y tenían cierta experiencia combativa, adquirida en la Sierra y la persecución de las columnas invasoras a su paso por Camaguey. Según el plan del alto mando de las tropas gubernamentales, se avanzaría en tres direcciones. Cabaiguán-Santa Lucia, Fomento-Sipiabo-El Pedrero y Sancti Spíritus-Manaquitas-El Pedrero.

Para facilitar el avance se ordenaron misiones de ablandamiento de las posiciones rebeldes a partir de bombardeo y ametrallamiento de las zonas donde se suponía estaban concentrados. El Che, por su basta experiencia guerrillera, dedujo que su Columna sería el blanco principal de la ofensiva de la tiranía, por lo que preparó el teatro de operaciones. Asegurar una correcta defensa de su fuerza, que no superaba los 150 hombres, con armamento diverso y escaso parque, y concretar estrategias para dificultar el avance enemigo fueron tareas primordiales para el Comandante rebelde y sus soldados.

En la zona de Manacas-Ranzola, cerca de El Pedrero, se ubicó el puesto de mando de los rebeldes. Experiencia combativa y  una elevada moral eran las armas principales de los barbudos.

COMBATEN LOS DOS COMANDANTES

 En El Pedrero, la calma fue rota por la incursión de dos aviones B-26 y una avioneta. Al instante corría la noticia de que fuerzas de la dictadura, divididas en tres columnas, se movían  desde distintas direcciones con fuerte apoyo logístico para intentar desalojar a los rebeldes de sus posiciones y neutralizarlos. “El 30 de noviembre el Che le dice a Camilo que por el itinerario Fomento-El Pedrero se movía como un centenar de casquitos, dos tanques de estera y una tanqueta, recuerda Orestes Guerra. “Mi jefe pide autorización y asume el mando de los hombres emboscados en El Pedrero. Como casi siempre, Camilo ordena disparar sólo cuando el enemigo estuviera al alcance y tiro a tiro. Los casquitos nos venían con todo y no se podía gastar ni una bala.

“El Che estaba preocupado por la situación, pero Camilo con mucha tranquilidad le dijo que se calmara, que por allí no pasaría nadie. La estrategia de Camilo fue que nosotros rodeáramos al enemigo y a cada rato le disparáramos para no dejarlos descansar. “Recuerdo que el ejercito comienza a subir, pero estaba como indeciso. Avanzaba un poco y retrocedía, aun cuando tenía el apoyo de la aviación. Hubo quien se admiró al ver a Camilo fajarse con una avioneta, pero él era así. “Entonces Camilo se da cuenta del sube y baja del enemigo y se encarama en una piedra y les grita: ´ ¡Vengan, que aquí está Camilo!¨. Yo no sé si lo oirían, pero pusieron pies en polvorosa. “En la huida los casquitos dejaron armamento botado que recogimos.

Por orden de Camilo, los hombres del Che derribaron palmas que fueron tirando al medio del camino para evitar el avance de los blindados enemigos por otras posiciones. “Por todos lados les estábamos dando una paliza a los batistianos. Bien tempranito, el primero de diciembre, Camilo extiende la línea de fuego y organiza a los hombres para no darle ni el más mínimo chance al enemigo. Se peleó duro, le hicimos muchas bajas al enemigo y hasta apresamos un tanque. Fue una suerte tener a Camilo una vez más, peleando junto al Ché”.   script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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FIDEL TRAS LOS BANDIDOS DEL ESCAMBRAY

FIDEL TRAS LOS BANDIDOS DEL ESCAMBRAY

''Nosotros no sabiamos que los elementos cuyos intereses habian sido afectados, no se limitarian a la propaganda politica contra las medidas revolucionarias.''  

Fidel

El 13 de agosto de 1959 el Comandante en Jefe Fidel Castro decide sabiamente poner fin en Trinidad a la conjura trujillista. El hecho desarticuló momentáneamente a la organización contrarrevolucionaria La Rosa Blanca y entonces muchos de sus integrantes se refugiaron en las lomas para desde allí seguir asediando a la naciente Revolución.  Comenzaría así el capítulo del bandidismo en Las Villas, suceso que puso a prueba una vez más la inteligencia, sabiduría y las dotes de Fidel como estratega militar y como el líder que siempre ha sido.  

METERLE AL ESCAMBRAY CON TODO

 “Recuerdo bien que desde los primeros momentos Fidel planteó la necesidad de estudiar bien la vida en las lomas, las posibilidades de supervivencia. Me dio la instrucción de entrenar a milicianos, se hizo la escuela con 1 000 campesinos de Camajuaní, Vueltas, Yaguajay, Santa Clara y otros lugares”, recuerda el Comandante Félix Torres.   “Vuela dos veces sobre todo el Escambray, en la primera oportunidad regresó algo contrariado, pues sus acompañantes no le pudieron ofrecer todos los detalles por él solicitados sobre el lomerío  y entonces me preguntó si yo conocía bien el macizo montañoso, le respondí afirmativamente; me orienta dar detalles a Piti Fajardo y recorrí junto a Fidel por aire la zona, me hizo todo tipo de preguntas y siempre obtuvo respuestas. “Me llama aparte y me dice que por la situación política del lugar era recomendable que yo pasara a otro frente. Le manifesté mi disposición para servir donde fuera y por esa actitud y mis conocimientos del sitio decide nombrarme jefe de operaciones y a Piti el máximo responsable de Lucha Contra Bandidos.  Fue entonces cuando me retrató la situación real del Escambray, con las bandas, la ayuda norteamericana y me expresó que al lugar había que meterle con todo; tenía la visión, por eso reiteraba limpiar duro y pronto”.

FIDEL TRAS LOS ALZADOS

Enero 5 de 1961.

Oficina de la Seguridad del Estado en Sancti Spíritus.  La tarde corre tranquilamente.  De pronto un timbrazo en el teléfono; desde Santa Clara indagan por Bernardo Arias y en segundos comparte la noticia: Fidel viene para el Escambray. “Además de Bernardo, Hebert Benítez, Sergio Martínez Peralta y yo fuimos los encargados de esperar al Comandante a la entrada de Pitajones”, recuerda el hoy teniente coronel de la Seguridad del Estado, retirado, Jorge Delgado Martínez. “Llegó bien al atardecer y se hizo campamento en Paso Viejo, pues cerca de allí estaba acantonado con su columna de bandidos Osvaldo Ramírez, nombrado por la CIA  jefe de la contrarrevolución en Cuba, y contra él se preparaba una gran operación que incluía el uso de mortero y bazucas que Fidel trajo.   

Desde su arribo indagaba, preguntaba cada detalle de la situación, precisaba cómo enfrentarla, organizaba estrategias”, apunta. Documentos existentes en el Museo Nacional de Lucha Contra Bandidos radicado en Trinidad guardan  testimonios de los campesinos Fermín Gutiérrez Muñoz, Eduardo Pérez Lara y Félix Pérez Valdés, donde se revela que al amanecer del día 6 Fidel y sus acompañantes se trasladaron hasta frente a una altura conocida también como Paso Viejo y se tiraron varios bazucazos, incluso se afirma que el Jefe disparó tomando como blanco la cima del monte. Hubo al momento intercambios de disparos de fusilería entre los bandidos y los hombres del Ejército Rebelde.   Fidel continuó la marcha hasta San Ambrosio y estuvo allí todo el día y la noche. En los alrededores del lugar, desde el 5 habían tenido lugar enfrentamientos contra Osvaldo Ramírez y su banda que sufrió varias bajas, aunque el cabecilla no pudo ser capturado.

EL MAGISTERIO DE UN JEFE

“Estuve dos veces con Fidel en el Escambray persiguiendo bandidos. Durante la primera, en la zona conocida como La Campana, yo llevaba 17 hombres, lo noto algo molesto y le pregunto: ¿Qué sucede? ‘Nadie ha explorado la zona de operaciones’, responde. Le propuse ir con mi gente y se negó. ‘Están muy cansados’, argumentó, y era verdad, el agotamiento era total, así nos cuidaba”, expone el Comandante Orestes Guerra.  “No se me olvida esa jornada, cómo Fidel invertía valioso tiempo, primero en darnos cada detalle de la situación exacta del bandidismo en la zona y después, regalando consejos, sugerencias, explicando la necesidad de no perder ni un minuto en la lucha contra los alzados y la necesidad de acabar con ellos pronto”, agrega.  Haciendo historia sobre la Lucha Contra Bandidos Gustavo Castellón, conocido como El Caballo de Mayaguara, recuerda la presencia del Comandante en el teatro de operaciones.

“Un día, antes de comenzar las acciones contra los bandidos, Fidel se apareció en La Campana. Se trepó en una pilita de tierra hecha por las bibijaguas y nos habló a todos. Nos dijo que no le podíamos matar ni una vaca, ni un puerquito a ningún campesino, que en el puesto de mando los oficiales tendríamos dinero para darles comida a nuestras tropas. 

A cualquier lugar donde llegáramos había que hablar con el campesino, explicarle que necesitábamos comer y que íbamos a comprarle viandas y algún animal si lo tenía; “había que tratar con respeto  y consideración a las familias campesinas, no se podía maltratar a ningún campesino, había que destruir al enemigo. Y así comenzó la limpia del Escambray”.     script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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DEL MAGISTERIO DE MARTI

DEL MAGISTERIO DE MARTI

Los hombres necesitan quien les mueva a menudo  la compasión en el pecho y las lágrimas en los ojos y  les haga el supremo bien de hacerlos generosos.                                                                        

José Martí  

 El aula padece el mayor de los silencios cuando su verbo desanda las fronteras de los espacios y del tiempo. Las palabras arman un conmovedor canto homérico; la oralidad es la mejor de sus armas para desentrañar historias, enseñar, convencer, guiar. Sucede que el auditorio siempre se conmueve, desde aquel lejano 1961, empeñado en la Campaña de Alfabetización, o un año más tarde, cuando con sólo 17 años el Magisterio lo envolvió allá por las montañas del Escambray, en la escuelita de Manaca Ranzola, hasta los días de hoy. Desde su colegio en la CPA Juan González, Domingo Luis Díaz González sigue siendo, con sus más de seis décadas de vida, el maestro de maestros con la deferencia de llevar siempre de la mano la grandiosa obra de Martí, preñada de enseñanzas. 

¿Por qué en su labor como educador persevera la obra de nuestro Héroe Nacional?  

Es el paradigma mayor dentro de la carrera magisterial. Cuando lo lees, lo estudias, su verbo te atrapa, cautiva. No hay un párrafo de sus obras sin enseñanza, la persuasión es permanente y representa el ejemplo, algo  que el maestro debe emplear en su carrera. Es asombroso cómo sus obras para los infantes dejan ver la inigualable fuerza de las ideas, presente en cada pasaje, hable de historia, de naturaleza, de amores, amistades, de ciencia, de la humanidad misma. Conozco la inmensa capacidad de los niños para aprender de Martí y eso lo aprovecho bien en mi afán de la enseñanza. Mas, hay que saber cómo llevarlo, como enseñarlo para que el niño lo sienta, se estremezca. Cuando eso sucede Martí prende. 

¿Entonces le atribuye la excepcional virtud de lo imprescindible, desde su perspectiva pedagógica?  

Ser maestro va mucho más allá de la enseñanza de las Matemáticas, las Ciencias, la Lengua Española, la Literatura. El maestro debe ser capaz de llenar los vacíos que la familia no puede en el sendero hacia la formación de un hombre nuevo, diestro en el pensar. Cada vez que me enfrento en un aula a un grupo nuevo aparecen también nuevas necesidades y tú necesitas conocer cómo cubrirlas. Eso no se enseña en la Pedagogía, pero en Martí encontrarás los caminos. 

Su quehacer en el magisterio se distingue por una vinculación permanente con el mundo del arte, ¿cuáles son las razones?  

Para enseñar la creación es la principal de las armas, pues te ofrece todas las herramientas necesarias. Pero, sobre todo, te alimenta la imprescindible espiritualidad y la sensibilidad. La Educación Artística me reveló capacidades e inclinaciones que estuvieron escondidas en mí durante mucho tiempo y aprendí que lo mismo les sucede a mis alumnos y puede también ocurrirles a sus hermanos, padres y vecinos. La experiencia práctica me lo ha demostrado en cada una de las actividades que desarrollamos con la comunidad y sus instituciones, organismos, con la familia de los niños y en todas Martí llega y enseña. Siempre he sido maestro rural y prefiero, en el plano pedagógico, trabajar con quienes más urgidos están de experiencias en la profesión. Ambas cosas exigen un sacrificio sin límites pero me satisfacen como nada. 

Por naturaleza envejecer trae aparejado situaciones difíciles; sin embargo, dicen sus compañeros y amigos que en usted la vida es diferente.  

Mira, sufrí mucho cuando cumplí los 59, hasta tengo una colección de versos de esos malos ratos, pero decidí quedarme en el aula. Trabajar con niños espanta los disgustos propios de la adultez avanzada, pero, además, no he llegado a viejo y me siento en plenitud de facultades. Entonces no puedo dejar de enseñar y de aprender. Tengo 61 abriles y vencí el primer año de la maestría en Ciencias de la Educación. ¡Cómo me quedan reservas vivas! Ahora estoy mucho más seguro de que no nací para otra cosa. El maestro tiene que estar convencido de que es la figura más importante dentro de la sociedad, somos quienes fabricamos y moldeamos a los hombres que necesita la Revolución. Hasta que deje de respirar, mi vida entera será el Magisterio. Nota: En su decursar por el Magisterio Domingo Luis Díaz González ha ganado 15 premios nacionales en Talleres Martianos y otros eventos de Pedagogía. Ostenta la distinción Rafael María de Mendive, medallas Jesús Menéndez, Lázaro Peña, 40 Aniversario de las FAR y las de la Campaña de Alfabetización. Fue ganador el pasado año del Concurso Nacional José de la Luz y Caballero y acreedor del Premio del Ministro.script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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El CHE EN PEREA

El CHE EN PEREA

“Puede que a mis 84 años algún detalle de la vida se me escape de la memoria, pero aquel instante en el que el Che bajó a la mina y yo lo recibí y guié es imborrable”. El verbo de Pedro Bravo adquiere la melodía de la sorpresa, los músculos del rostro se relajan, su mirada se aviva y enrumba por los senderos del tiempo para posarse en la añeja y olvidada mina de asfalto, aproximadamente a un par de kilómetros de la comunidad Los Ramones, en la zona de Perea. 

La historia recoge dos conmovedores hechos ocurridos en el yacimiento. Allí, el 16 de febrero de 1962, la banda contrarrevolucionaria de Arnoldo Martínez asesina ante la presencia de familiares, vecinos y obreros del filón a Orestes Bravo.  Breve tiempo después el Comandante Ernesto Che Guevara, en funciones de ministro de Industrias, realiza una inesperada visita al lugar, de donde se extraía mezcla asfáltica para construir carreteras. PRELUDIO La tarde dejaba correr sus horas. Frente a la antigua fábrica de puré de tomate de Perea, en Yaguajay, Cándido Félix González, Manuel Carballo Cabrera y Gustavo Luna Pérez conversaban animosamente. De súbito un jeep cuatro puertas se detuvo. El chofer, vestido de verde olivo, abre la puerta y sin bajarse les habla. Se turban, no emiten palabra. El conductor del vehículo reitera el llamado y señala a  Cándido Félix: “Mire, atienda al Comandante, él quiere dialogar con usted”. “Sólo cuando vi la boina, su figura y la sonrisa por el susto nuestro supe que era el Che – recuerda Cándido-.

Me preguntó cómo veía el proceso de la industria con la Revolución; le respondimos que teníamos confianza en su avance. A Manolito le indagó sobre las minas de asfalto; se turbó y atinó a decir que había sido explotada por los gallegos. El Ministro sonrió y nos pidió más claridad. “Yo continué hablando, nos precisó que el yacimiento fue explotado también por los norteamericanos. Se interesó mucho por los trabajadores, preguntó quién era el güinchero, quién laboraba en este u otro lugar. Respondí cada pregunta suya. Él tenía la puerta del carro medio abierta, me pidió que me acercara y me estrechó su mano. 

“Recuerdo su énfasis en que entendiéramos el sentido popular de la Revolución y en el futuro de la industria. Por ser yo bastante conversador me dijo que era todo un político. Después nos pidió le indicáramos cómo llegar a las minas de asfalto y hacia allí partió. Yo tenía entones 27 años y estaba en los trajines de la alfabetización”.  CHE, MINA ADENTRO Juan P. Bravo es de esos hombres de memoria extraordinaria. Cuando sus pies volvieron a tocar la antigua casetica del güinche, su puesto de trabajo en las minas de asfalto, los recuerdos le brotaron con claridad envidiable. “Llegó por el camino viejo de Perea. Junto a su carro venían otros dos, todos con hombres vestidos de militar que parquearon como a 100 metros del yacimiento, debajo de una mata de mangos.

Algunos se dirigieron hacia la mina, yo seguí en mi trabajo y de repente veo que alguien de verde olivo se acerca. Me doy cuenta de que es el Che cuando está bien cerca, por la boina.  “Me hace señas para bajarlo al pozo. Comienzo  a preparar el equipo para descender, querían hacerlo como seis a la vez, pero me negué, así era muy peligroso y bajé al Comandante con tres de sus acompañantes en un primer viaje y posteriormente a Arístides Ramos, un minero, y a otros militares.

Eran aproximadamente las siete de la noche pues mi horario de trabajo estaba por terminar. Debajo del foso estuvieron más de media hora”. Pedro Bravo, hermano de Juan, era en aquel entonces jefe de turno. Estaba en el fondo y el sonido del güinche le alertó que alguien bajaba.“Cuando vi a aquel hombre, me impresioné y deduje que era el Che por la boina. Estuve seguro cuando se acercó, me saludó y comenzó a hablarme con un tonito distinto. Recorrí con él toda la galería y hasta piqueta di porque quería saber cómo extraíamos el mineral. “Me pidió una explicación completa de cuanto se hacía en cada lugar de la mina. Me tocó la suerte de recibirlo, de guiarlo, de conversar con él. Sólo después tuve conciencia de la tremenda responsabilidad de mi hermano y mía.  Con los años podré olvidar cosas, pero aquella visita del Che a las minas de asfalto nada podrá borrarla de mi memoria”. script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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VUELVEN LOS PELICANOS

VUELVEN LOS PELICANOS

La vida retoma sus asientos en el Parque Nacional Caguanes (PNC), uno de los más importantes humedales de Cuba. Especies de aves acuáticas, endémicas y migratorias, que años atrás se habían perdido prácticamente de la Bahía de Buenavista hoy revoletean sobre sus lagunas costeras y revelan en el acto de pesca el incremento de fauna marina, determinante en la cadena alimenticia. 

Especialista del PNC coinciden al afirmar la disminución de las cargas contaminantes sobre el humedal,  derivada del cierre de operaciones de los tres centrales azucareros y la fábrica de torula del municipio de Yaguajay, hecho que  ha posibilitado el aumento de los niveles de oxígenos disuelto en agua, elemento muy favorable para el desarrollo del habitad de la flora y fauna marinas. 

Por ello y al poseer ahora mayores reservas alimenticias y un ambiente natural más sano, con manglares fortalecidos, Pelícanos, Rabihorcados, Coco Blanco y de Sevilla, Yaguasas, Patos de la Florida, Chorizo y Bahamas, Zapatico Manchado y Real y Títere Playero, entre otros, se avistan con mayor facilidad y sistematicidad en las áreas del Parque. 

El avistamiento y constatación de colonias de nidificación en Cayo Lucas llama la atención de los especialistas, quienes lo asocian al crecimiento de las familias de aves marinas permanentes o que en determinadas épocas del año migran hacia el PNC, un humedal de importancia internacional validado en el 2002 por la Convención Ramsar, acuerdo internacional firmado en esa ciudad iraní en 1971 por 145 instituciones del mundo y relativa a las Reservas de la Biosfera de la UNESCO, de la que es parte el Parque Nacional, donde se han contabilizado 112 especies de aves con predominio de las acuáticas y entre ellas se destacan por su interés las espátulas, flamencos, pelícanos y muchos anátidos sedentarios y migratorios. script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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LA SINFONIA DE LOS PINCELES

LA SINFONIA DE LOS PINCELES

El pincel acaricia suavemente el lienzo. Cada movimiento da vida a un rostro humano. Una y otra vez los ojos del muchacho escrutan la silueta recién nacida; busca detalles, retoca colores, incorpora fantasías al ambiente. Su imaginación es ahora semblante, perfil brusco, mirada tierna, sonrisa escondida. Es símbolo, verso libre.Y es que Yaniel Santos Rodríguez, con apenas 19 años de edad, milita en las filas de los buenos prospectos de las artes plásticas espirituanas.

¿El hijo del padre o el pincel en la sangre?

 “Desde que pude distinguir siluetas con mis ojos de niño casi recién nacido la imagen constante ha sido la de mi padre, Julio Santos Fleites, desandando lienzos con pinceles y armando paisajes a veces inimaginables. Es como uno de mis genes, la pintura la llevo en la sangre y quizás por ello desde mi infancia emborroné cuanto papel caía en mis manos, tratando de armar  cualquier obra

“Pero es en noveno grado, cuando hago las pruebas para la Escuela de Instructores, que me decidido por la plástica, pues la música siempre me atrajo gracias a mi abuelo Julio Santos, el hacedor de guitarras y con alguna noción sobre el instrumento. Allí me fui permeando de conocimientos imprescindibles, me fui armando mucho mejor para pintar; mas, es innegable cuán importante es aún la experiencia de mi padre, sus conocimientos y sobre todo el taller que siempre ha sido mi propia casa”.

¿Cómo has logrado evadir hasta ahora la fuerza de la paisajística de tu padre en tu obra, distinguida por los retratos?

 “Es curioso, pero ha sido algo muy natural. Mi temática preferida ha sido siempre la figura humana con sus matices, sin exagerarla, al retrato busco siempre la forma de incorporarle un ambiente raramente integrado al paisaje.  “No quiero ni voy a encasillarme; estudio, estoy al tanto de las novedades y he compartido con mi papá posibilidades de explorar otras líneas temáticas, incluida la paisajística que es su fuerte”.Ahora tendrás la responsabilidad de enseñar y el tiempo para la creación se achica.

¿No te preocupa esa disyuntiva?

''De ninguna manera, voy a estar vinculado a una escuela primaria y tendré la posibilidad de moldear a niños con vocación, con talento y de alguna manera eso me va a alimentar.  El trabajo podrá ser intenso, pero para mí la creación es vital, yo apenas descanso; ahora estoy terminando el Servicio Militar y cuando vengo de pase voy directo al taller, donde siempre hay cosas por hacer.

Siempre le he dedicado mucho tiempo a pintar, no es hábito, es una necesidad espiritual, es algo de lo que no puedo despegarme y eso me satisface''.

“Tener el viejo cerca me inspira mucha confianza, siempre compartimos criterios, opiniones; es un crítico extraordinario y eso aporta muchas enseñanzas. A su vez él también practica la docencia y sin dudas tendré a mano sus experiencias”.

Con 19 años el palmarés de Yaniel Santos Rodríguez incluye tres exposiciones personales, mención en El Salón de la Ciudad de la Galería de Arte Oscar Fernández Morera, de Sancti Spíritus, premio en el Concurso Territorial de las FAR y obras suyas han sido expuestas como parte de una muestra en Expocuba y otros eventos en la capital cubana. Dedicación es su secreto.script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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A MODO DE PRESENTACION

A MODO DE PRESENTACION

Esta página personal corresponde a Oscar Alfonso Sosa, periodista que labora en el semanario Escambray de la provincia de Sancti Spíritus, en el centro de Cuba. Ya lo estoy invitando al intercambio a través de la página. Siempre será bienvenido y agradecemos desde ya sus comentarios y sugerencias.

El autor