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Oscar Alfonso Sosa

El CULTOR DE LA DECIMA

El CULTOR DE LA DECIMA

A primera vista se le puede confundir con un catedrático en ciencias, una personalidad de la pedagogía y de la enseñanza; mas, pocos se atreven a advertir en Ramón Díaz Medina a un laureado escritor yaguajayense. Por arte, la décima; por motivo, la vida. 

 ¿Cómo es que la espinela comienza a adentrarse en ti?  

“Yo soy un guajiro, descendiente de isleño por demás, oriundo de Palazón, en las proximidades de Buenavista, en el actual municipio de Remedios. Procedo de una familia donde mi abuelo paterno y cuatro de sus hijos, incluido mi padre, cultivaban esta poética. “Los acompañaba siempre a los escasos motivos que existían en la zona para reunirse: mortuorios, velorios de santos, parrandas y serenatas. En ellos nunca faltaba el quehacer de los decimistas y eso se me fue prendiendo en el alma, pues en la sangre lo tenía desde el embrión. “Sin embargo, empiezo a escribir décimas siendo un muchacho, con 16 años. Por ese entonces ya yo impartía clases como maestro, fuera del medio en que me había criado, donde parrandeaba y dejar impreso en un papel lo que se me ocurría, desde el punto de vista poético.  A ello se une mi afición por la lectura, desde muchacho pasaron por mis manos obras del Indio Naborí, Chanito Isidrón y Mariscal Grandales, cuando yo ni me imaginaba quién era él”. 

¿Por qué reiteras que los años 809 comienzan a forjarte como decimista? 

 “Mira, en 1976 comienzo a residir en Agua Santa, un caserío muy próximo a Mayajigua y en este poblado, casi una década después, ingreso en el Taller Literario Raúl Gómez García, donde también estaban Luis Compte Cruz, Bernardo Amador Yúnez (Nano), Rubén Fernando Alonso, Olga Luna, Fernando León Jacomino y algunos otros. “Entre tantos reconocidos siempre se aprende y eso te obliga a escribir fino, pues confrontábamos nuestras obras, éramos críticos, pero tras cada señalamiento había una enseñanza. Eso me fue perfilando para escribir mejor. Materializábamos encuentros con otros talleres literarios y los dividendos eran magistrales. Por ello hoy no concibo el desarrollo de la literatura sin el taller”. 

¿Cuánto hay de la vida en la temática de la décima de Ramón Díaz? 

 “Yo siempre he preferido la poesía conceptual y los temas filosóficos, donde se habla de lo humanista y lo romántico (evadiendo lo banal). Me es imposible escribir sin referirme a las inquietudes del hombre porque veo en la espinela la posibilidad de hablar de problemas, pero también de posibles soluciones.“Habitualmente he esquivado los trillos, escribo como pienso y siento, y de lo que yo entienda que pueda agobiar al hombre. Si no es así, ¿de qué vas a hablar?”. 

Nano Yúnez afirmó recientemente que Yaguajay es un fértil manantial de decimistas. ¿Concuerdas con él?  

“Así es, dondequiera se te aparece, lo mismo un niño, que un joven, un adulto, con décimas que te ponen los pelos de punta. Es idiosincracia, tradición. Conocemos la obra de Nano, Compte, Mariscal, pero, ¿cuánto sabemos de Benito Medina, Floro Rodríguez, Ramón García Quintanilla, todos excelentes decimistas? “Y no es sólo eso, ahí está el taller de repentismo de Mayajigua, con una cantera que ya da qué hablar. Sin embargo, ese fértil manantial necesita de los talleres literarios, las convocatorias hoy son escasas; las casas comunales de Cultura, con el apoyo de las direcciones municipales, están obligadas a rescatar el terreno perdido en el desarrollo de la literatura. A la venia de la casualidad casi ningún árbol crece y menos aún pare frutos. “Yo también tengo la suerte de mi familia. Son mis censores, me estimulan, me apoyan, al igual que los amigos, imprescindibles siempre. Por ellos mi décima vive”. 

Preciso una respuesta breve: ¿cómo asumes los tantos premios que atesoras por tus obras?  

“Significan tremenda responsabilidad, pues desde que te haces conocer los lectores te buscan, exigen más y tú no puedes fallar”.

 Nota:

Ramón Díaz Medina logró el Segundo Premio en el Festival Nacional de Soneto Chicho Rodríguez (2003). Mereció lauros en el Concurso Luis Braile (1988), Premio Décima por el Aniversario 40 del Moncada. Laureado también en los eventos territoriales José Ramón Mariscal Grandales y las bienales de homenaje a Ada Elba Pérez.Recientemente subió al sitial de honor en la novena edición del Concurso y Festival Canario de la Décima. Ediciones Luminaria ha publicado sus obras Umbral, Escrito sobre un lirio y sus trabajos están incluidos en tres antologías poéticas. En la editora aguarda el texto Espejo de impaciencia.script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript">
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